23 de mayo de 2007

Diálogos y Situación de el país.

Con motivo de un nuevo impulso a un tipo diferente de discusiones del acontecer de nuestro país impulsado por Xabi en LibreOpinion, expongo mi opinión sobre este artículo que apareciera en LA PRENSA GRAFICA y que Xabi trajera al ruedo en tales discusiones:
"Uno advierte que el Salvador vive una polarización aguda y existe una masacre de las opciones (políticas) de centro", aseguró Rosa Chávez al hacer un balance de la gestión presidencial que Saca inició el 1 de junio de 2003.

El obispo se refirió a la doble función que Saca ejecuta como mandatario del país y como presidente de la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha) y en esa dirección señaló que su papel se complica y se preguntó: ¿cómo renunciar a una dinámica confrontativa?.

El doble papel del mandatario es criticado también por la oposición política de izquierda.

[...]

"Hay una violencia sorda, es decir una violencia estructural", enfatizó el obispo, considerado uno de los más duros críticos de la realidad que vive El Salvador.

Por su parte, el analista político Dagoberto Gutiérrez aseguró que El Salvador está pasando "el momento político más oscuro, más perverso y adverso de la post-guerra". Advirtió a la vez que "cuando mayor es la oscuridad, eso indica que probablemente esté más cerca la claridad".

Según Gutiérrez, el presente político de El Salvador se caracteriza por "el rompimiento de la comunicación entre este gobierno y el pueblo" y censuró que "hasta ahora el gobierno ha basado su trabajo en una intensa propaganda sin consensos".


Este es un punto que yo señalaba desde el inicio, cuando Saca de la manera más hipócrita montó "mesas de diálogo" en busca de la concertación, cuando obviamente el objetivo del presidente de un partido politico no tiene espíritu de concertación. Por el bien del partido que dirige, su objetivo principal es hacer ver mal al otro partido y por ende, las mesas no podían ser sinceras. Yo a veces me pregunto si las personas que están al mando del país en estos momentos son tan ingenuos de no darse cuenta de la agitación social que Saca está causando, o si eso simplemente es parte de su plan, parte de un macabro plan cuyo objetivo es llevarnos a otra guerra civil, como si 75000 muertes no hubiesen bastado en la anterior. Apoyan a esta tétrica idea la negativa del presidente de disolver el ejército, y la verborrea partidaria que dirigió como comandante de ésta en el día del soldado. En realidad la actitud del presidente no pinta un panorama optimista para nuestro país.
Tras indicar que el gobierno "ve lo macro y no lo micro", el obispo comentó en contraste que "la iglesia ve cómo están viviendo las personas, qué les angustia, qué les preocupa, qué necesitan para una vida digna"

"La iglesia no se va a cansar nunca de insistir en eso (por ayudar a los pobres) porque el Estado es para las personas", subrayó.

Para el obispo capitalino, los salvadoreños están en un sistema en el que "los precios aumentan impunemente", debido a que en la economía de libre mercado el gobierno no ejerce ningún control en los precios de los productos en detrimento de las grandes mayorías.


Yo no creo en una política 100% reguladora, pero estoy de acuerdo en que debe haber regulaciones y que el gobierno debe velar porque exista una libre y sana competencia en nuestro país, castigando ejemplarmente (sin temblor de mano) las prácticas anti competitivas que en nuestro país son el factor común. Tal es el caso de la repartición de mercados, vienen tres competidores y eso le basta al gobierno para alardear de libre competencia, cuando evidentemente los tres jugadores se reparten el mercado e imponen las mismas reglas y el consumidor realmente no sale de nada acudiendo a uno u otro proveedor; puede elegirse entre más de una opción, pero ninguna opción es diferente de las otras. Esa es una práctica anticompetitiva.

Tambien podría participar el estado con medidas que alivien los problemas de la población, pero hasta en cosas tan simples como un cambio de horario que no hubiese sido nada extraño en nuestro país dado que lo hemos tenido antes y podria haber ahorrado dinero en la factura energética a los ciudadanos y al país, el gobierno simplemente se hizo de oidos sordos.

Yendo a la parte de la función social de la iglesia, yo creo que hasta en ese tenemos divisionismo. Una posición es la de Sáenz Lacalle, y otra diferente la de Rosa Chávez. Una voz temblorosa para criticar la del primero contra una enérgica (pero atenuada por los medios) de parte del segundo. Al estar dividida la cabeza de la iglesia ¿a quien siguen los fieles? ¿a quien le creen? ¿al que les dice que el gobierno hace lo que puede aunque debería de tratar de hacer un poco más, o al otro que casi ni se oye porque esconden lo que dice, que segun el quoting arriba dice que EL ESTADO ES PARA LAS PERSONAS?

Aqui quizá sería bueno reflexionar un poco en lo que las personas buscan en una iglesia, y la diferencia que existe entre las zonas rurales que apoyan a sus párrocos en las iniciativas para mejorar la comunidad, de aquellas zonas en las que la mayoría de gente (llena de deudas) cree tener lo que necesita, y considera que alzar la voz para pedir un cambio en las políticas del estado les haría perder su ¿cómoda? situación. Comparando a estas personas con el elefantito que está de moda por estos días, ya estas personas están condicionadas a su grillete: No se van a mover, lo cual es triste porque esos ¿cómodos? elefantes endeudados constituyen la mayoría en nuestro país.
El martes, una encuesta de la Universidad Tecnológica de San Salvador consignó que 70 de cada 100 salvadoreños cree que el gobierno de Saca no está resolviendo los problemas del país y ubicó como los principales problemas del país el alto costo de vida y la delincuencia.

La misma encuesta estableció que 71.2% de los salvadoreños cree que el país no ofrece condiciones para desarrollarse económicamente, contra un 22.1% que dice que sí, un 4.2% no sabe y el 2.2% sin opinión.


Del círculo de personas más cercanas en mi oficina, sólo una persona no tiene ambiciones de dejar el país, todos los demás lo dejarían en la menor oportunidad. Creo que eso es bastante contrastante con lo que la encuesta refleja. Obviamente Saca no está resolviendo ningún problema, todos los ha diferido, como por ejemplo la educación: no veremos resultados en tiempos de Saca, los veremos hasta el 2021; no veremos resultados de política de pensiones: pospuso el problema hasta el 2020 con una medida claramente inconstitucional; no veremos cambios en materia de seguridad pública, porque si no son los mareros deportados es el bloqueo al apoyo que impone el FMLN para dotar a la PNC de más recursos, recursos que podrian reorientarse del inútil ministerio de la defensa a la PNC pero ésa es una medida que ni siquiera está en consideración.

Lo malo sin embargo, es que ése 70% de encuestados no refleja la misma opinión a la hora de las elecciones, y se deja dormir con que "los comunistas les van a quitar lo que tienen..." ¿les van a quitar las deudas? Es lo que ese 70% tiene en común.
El Salvador, con escasos 20.742 km2 y 6.9 millones de habitantes, es un país que en el 2006 tuvo un crecimiento económico del 4.2% gracias a las remesas que reciben las familias desde el exterior.

En 2006, 2.8 millones de salvadoreños en el extranjero enviaron 3,315.7 millones de dólares en remesas, el 16% del PIB.


Irónico que el gobierno evite tanto ser comparado con países como Cuba y Venezuela, pero al momento de reflejar resultados de crecimiento internacional, esos dos países, con sus políticas totalmente opuestas a las de El Salvador y más independientes en el sentido que no se arrastran ante EUA, tienen mayores índices de crecimiento que nosotros con nuestro "sistema de libertades", economía de libre mercado y etc.

En este país hay ganacias, eso es claro. Lo malo es que se concentran en un grupito exclusivo y éstas abandonan el país, a la espera de nuevas remesas que reinicien el juego.

Nada va a cambiar mientras la población no despierte y no asuma su rol en la sociedad.

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