16 de abril de 2007

Siguanaba, cadejos y… religiones.

Hace un mes tuve un accidente, sufrí un esguince en mi tobillo derecho y simplemente lo ignoré por quince días. Durante las vacaciones de semana santa comprendí que ya no tenía excusas de tiempo para dedicarle a mi pie lastimado que simplemente no sanaba.

Tengo familiares que son agricultores, personas humildes como las que abundan en las zonas rurales de nuestro país, donde preguntás por su nombre en Aguilares y no importa que tan lejos estés de donde viven, te dan dirección completa y guía de cómo llegar hasta ellos.

Uno de estos familiares puede "sobar", supongo que la palabra para eso sería que es un "quiropráctico" empírico. De una sola sesión me arregló mi dislocado hueso y aunque aún me molesta porque no le hice caso y use la venda muy poco tiempo, mi pié poco a poco vuelve a la normalidad.

Mientras platicaba con este tío, me estuvo contando mil y una historias que ojalá y pudiera reproducir (hay bastante riqueza en la conversación de estas personas). Este tío tiene un perro completamente negro, de un pelo negro brillante. Se supone que el animal era huraño pero fué completamente mansito conmigo. El nombre que él le daba al perro es el de "cadejo".

Fingí no conocer la leyenda para escucharla de él mismo, y básicamente me explicó lo que ya sabemos, que el cadejo es como un perro negro que deambula por las noches y sigue a los solitarios protegiéndolos. Si uno no le demuestra miedo ni lo ataca, todo va bien; pero si lo ataca, entonces "pasa lo mismo que con la siguanaba: te juega"...

Creo que ése es el punto al que yo quería llegar, al relato de los "jugados" por el cadejo y la siguanaba.

De vuelta de las vacaciones, una persona me comentaba de una amiga suya que "habiendo recibido ultimamente muchos favores de Dios, no vió las vacaciones como lo que son, un tiempo de espiritualidad y acercamiento a Dios, sino que simplemente se fué a la playa y se quemó y volvió sin dinero pero con mil problemas espirituales...". Ve cosas, sueña cosas, etc.

Como la fé de muchas personas solo es avivada cuando es puesta a prueba y se olvida el resto del tiempo, esta persona buscó ayuda en dos partes (dos frentes siempre son mejores que uno sólo). Uno de esos frentes fué mi amiga, que es una católica como pocas; mientras que el segundo frente fué una evangélica, a quien si yo sintiese algo de simpatía por esa secta de costumbres raras, también definiría como pocas, pero quizá por la aversión a muchas cosas que se ven en los evangélicos, quizá me quede en decir que esa persona es "una fanática como todas".

Mi amiga es muy racional y los consejos que le dió yo los encuentro razonables, te dan tranquilidad espiritual y sobre todo: esperanza, pero los evangélicos te ofrecen algo mejor, te lavan tu responsabilidad porque "todo es culpa del enemigo, del maligno". Cuando el argumento comienza a fallar, entonces se aprovechan de aquellas confidencias que has hecho en el pasado y te dicen que lo que hoy sufrís es el castigo por aquello terrible que hiciste...

Razones ellos encuentran miles para tenerte en su culto y lo más importante: dando el diezmo porque "Dios ama al dador alegre". Obviamente ella siguió los consejos de quien le amenazó con que el diablo, "el enemigo, el maligno", le seguiría visitando a menos que no "aceptara al señor" y viva en la fé. Un alma desesperada cae redondita (ella es gordita, eso ayudó a que fuera más fácil).

Y aqui es donde uno las historias diferentes: Mi tío cree ciegamente en el cadejo, y obviamente en la siguanaba. El ha visto al cadejo, se ha enterado de casos de "jugados". Él cree en eso y por tanto, es para el una verdad irrefutable. Mi amiga cree en Dios, su hijo Jesucristo y la Virgen María, para ella la protección de estos personajes es infalible y nada teme porque ellos la protegen. Ella vive un estilo de vida que yo no me explico, y su respuesta es que todas sus bendiciones vienen de Dios, ella necesita dinero y de la nada le sale una iguana (trabajo extra) que le proporciona los fondos que necesita. Yo mismo no me explico esa suerte. Ella cree, experimenta los beneficios de su fé, los comparte con los demás a su alrededor y para ella esa es la verdad irrefutable. La otra evangélica cree en santos y demonios, cree que Dios le habla y que los demonios pueden empujarla a hacer iniquidades de las que no es totalmente responsable porque el enemigo es poderoso, es su fé y para ella es una verdad irrefutable.

¿Como puede haber verdades tan diferentes la una de la otra?

TODO ESTÁ EN LA MENTE. YO ASI LO CREO Y PARA MÍ, ES UNA VERDAD IRREFUTABLE.

Este es un posteo personal, espero que salirme un poco del tema por una que otra vez me sea dispensado.

Salu2.

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